chassé croisé (es)

Influenciado por la grafomanía de Roberto Bolaño, el desdoblamiento de Fernando Pessoa y el flujo de conciencia de Luis Martin Santos, Javier Carro basa su trabajo en la posibilidad de hacer confluir direcciones opuestas. Ni intercambiador urbano ni Canal de Suez, sus dispositivos nos invitan a una circulación entre lo tangible y lo emocional, lo empírico y lo cultural.

Moviéndose con comodidad, tanto en la técnica como en el concepto, en el torrente de experiencias de lo real, su mirada se inscribe en un mundo de alta definición, virtual, en busca de lo arcaico reprimido, pero siempre presente.

Sin pretenciosidad, pero con intención, sus propuestas puntuales existen per se, son artefactos transformados por el interrumpir su flujo de sentido, convertidos en un esbozo de lo que fueron.Quedan así desprovistos de interpretación directa, representacional o simbólica.Liberados de esa constricción, dejan de ser un dique frente al flujo de quien las mira, las atraviesa o las navega.

Sólo a través de juegos y espacios, descubrimos su correspondencia con el contexto cultural.Se trata una meditación, de un juego de ida y vuelta con el entorno y sus significantes, los folclores locales y otras formas de arte.   

A menudo, es sólo desprendiéndolos de la interpretación intelectual y suprimiendo radicalmente lo prosaico de su contexto, que sus artefactos cobran vida. Algo que lo emparenta con otros artistas de humor camaleónico y gran capacidad de resignificación como Picabia o Richard Prince. A partir de ahí, lo que ha sido cambiado sólo puede ser descubierto por aquel que los mire y sólo a él corresponde dar continuidad a unas propuestas intencionadamente interrumpidas.

Pese a ello, las travesuras y el continuo jugar no interfieren en el placer de la praxis. La experiencia de hacer y pensar a través de los materiales es marca de la casa en los trabajos de Javier Carro. Es dentro del ámbito de su taller que Javier Carro produce y concibe, donde da curso al entusiasmo de trabajar con muy distintos materiales, explorando sus posibilidades y sus límites.

por Corentin Durand (traduccion de Pedro Molina Temboury)